viernes, 13 de julio de 2007
miércoles, 11 de julio de 2007
Campaña antihomofobia
He visto por muchos lugares de Nicaragua, sobre todo en Managua, anuncios publicitarios que pregonan tolerancia e igualdad de oportunidades para las personas homosexuales, y, a la vez, un mensaje que insta a utilizar el condón y así protegerse contra el SIDA.
Esta campaña está organizada, principalmente, por el Centro para la Educación y Prevención del SIDA (CEPRESI), aunque también la financian otras entidades como el Instituto Humanista de Cooperación al Desarrollo (HIVOS).
Este tipo de acción, me parece, es urgente, máxime en estos países latinoamericanos donde rondan miles de mitos y prejuicios sobre la opción sexual que cada individuo tenga, y donde, el poder que ejercen las religiones en la sociedad y en el mismo sistema legislativo, ha hecho que haya una satanización de los anticonceptivos y de cualquier tipo de protección sexual, promoviendo así, más casos de SIDA y de diversas enfermedades que se transmiten por este medio, entre otras consecuencias.
Por otro lado, es preocupante que se encarguen de esta labor, sólo instituciones no gubernamentales, cuando el sistema educativo nacional es el que debería contemplar en sus programas todos estos temas que son parte de la realidad, o, si ya existen, que verdaderamente se desarrollen en las escuelas.
Creo que es una buena oportunidad para que un gobierno “revolucionario” demuestre la apertura de mente que se supone deben tener, dejando a un lado las concepciones morales y religiosas, no para intolerar a los que las tienen y las quieren seguir teniendo, sino para que haya un sistema que incluya a la diversidad de ciudadanos que, estoy segura, no pensamos de la misma manera y no tenemos iguales gustos y aficiones.
La población, por su parte, debe estar abierta a escuchar y entender, para lograr una sociedad más justa, equitativa y democrática.
La triste enajenación del ser humano
Pese a que no tengo ninguna creencia religiosa, sé valorar las enseñanzas que Jesucristo, como hombre y personaje histórico, dejó a la humanidad, sobretodo porque su lucha contra el Imperio Romano, contra la hipocresía y la maldad que siempre ha caracterizado a las personas, y contra la injusticia atroz que por los siglos de los siglos ha existido, lo convierten en un rebelde, en un revolucionario amante de la verdad y el conocimiento.
Y digo todo esto por aquellos cristianos que, en nombre de dios y su palabra, pretenden adormitar el pensamiento de sus feligreses y, si pueden, el de cualquier individuo con el que se encuentren. La verdad os hará libres, reza una de las frases más célebres de Cristo, en la que invita a buscar autenticidad y sinceridad, virtudes que a algunas de las iglesias les hace mucha falta, y que se logran rebelándose contra ciertos esquemas establecidos que dañan a diversos grupos sociales.
Creo que cada quien tiene derecho de pertenecer a la secta con la que más se identifique o, simplemente, no pertenecer a ninguna. Nuestra tarea como sociedad es aceptar las diferencias individuales y colectivas, luchando por condiciones que favorezcan a una mayoría, sin importarnos la religión o creencia que profese.
Ser o no ser cristiano no es condición para dejar de razonar y de buscar perennemente la verdad como lo hace cualquier ser consciente de la realidad. El problema está en que un conjunto de creencias o ideologías cieguen al hombre, enajenándose de tal manera con ellas hasta el punto de no aceptar críticas ni opiniones que se salgan de sus parámetros. No me cabe duda que cuando vayamos abriéndonos a un mundo multifacético, lograremos la armonía que tanta falta nos está haciendo.
Intolerancia e ignorancia
Después de las declaraciones de Joseph Alois Ratzinger en Brasil acerca de temas como anticonceptivos, virginidad, aborto, homosexualidad y el supuesto “encuentro” pacífico del catolicismo con los grupos indígenas, creo que se ha puesto en completa evidencia su ignorancia e intolerancia.
Decir que: “El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña…La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso”, es propio de alguien que no ha leído nada de historia para enterarse que su “amable” religión católica está plagada de millones de crímenes, no sólo en América, sino en el mundo entero; y que existen diversas etnias que tienen derecho a rescatar y conservar sus propias creencias y tradiciones.
Es indignante pensar en sus discursos, charlatanería promotora de machismo, propagación de sida por no tener anticonceptivos, la muerte de tantas mujeres a causa de leyes contra el aborto, discriminación y desigualdad de oportunidades basadas en una simple opción sexual, en fin, palabras que sólo remarcan y acrecientan los problemas a causa de pura mojigatería.
Sin embargo, pienso que Benedicto XVI juega un papel importante para nuestro tiempo, pues ya se ha visto que su fétido conservadurismo e intolerancia ha hecho que algunos grupos sociales se levanten, tal como sucedió con algunos homosexuales, organizaciones pro-aborto y los indígenas amazónicos Coiab, quienes refutaron ante sus diversas prédicas. Creo que en Nicaragua la gente también debe protestar, haciendo que la iglesia católica se vaya apartando lo más rápido posible del “Estado laico” que decimos tener, para así tomar decisiones que verdaderamente le convengan a una mayoría, no a una feligresía.
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